Foodie | PF Chang’s
Hace un par de fin de semanas fui a PF Chang’s a ver que tal es en su versión chilena (ya había ido al restaurant en otros lados) y la verdad si me preguntan no es ni bueno ni malo. Acá van mis pros y contras del restaurant:
Beep, Beep, Beep es su turno: Si quieres hacer una reserva estás hasta el cuerno porque simplemente no hacen reservas, pero si llegas y no hay mesas puedes esperar una, si, suena super fome pero acá hay una ventaja: tienen un aparato electrónico que te entregan y vibrará cuando haya una mesa disponible para tí, así que puedes ir a dar una vuelta por el mall mientras haces hambre para ir a almorzar en vez de estar ahí pegado a tu smartphone o aguantando a tu acompañante que te mira con cara de ¿falta mucho?. Al menos yo ese día no alcancé a llegar a la tienda de Mac y ya estaba vibrando así que al parecer el tiempo de espera no es mucho.
No vayan con mañosos: Yo fui con mi hermana y mi viejo…mala idea. Mi hermana no come pescado, ni picante ni “cosas raras” me basta con decirles que le gustan las papás doradas y duquesas pero ninguna de sus otras versiones incluída el puré, por otro lado mi papá es lo menos sofisticado para comer su idea de un plato rico es puré con huevo (o algo así creo). Por lo general salir con mañosos me da lo mismo, ellos se piden su plato y yo no me hago problemas…pero en PF Chang’s los platos son para compartir y eso si es un drama.
El garzón que no sabe: no quiero ser mala onda pero no hay nada peor que el garzón incompetente –insisto, no quiero ser mala onda– sobre todo cuando vas con gente a lugares “nuevos”. El servicio en general en Chile deja mucho que desear no sólo en el rubro de la comida también hablo de ustedes señoritas vendedoras. Entiendo que aún están en una especie de marcha blanca pero nuestro mesero se complicó entero al tratar de explicar el tema de las salsas que dejan en tu mesa (que francamente no tiene mucha ciencia y se lo expliqué en dos tandas a mis invitados) y falló estrepitosamente en tratar de sugerirnos algo de la carta para pedir, eso sin contar lo mucho que se demoraba en traer no sólo los platos que entiendo puede ser un tema de cocina pero ¿las bebidas?. En resumen: ojalá le toque un mesero más apto que el mío.
¿Y el pato?: Este fue tema de discusión en la mesa. Yo y mi viejo somos fanáticos de la comida china, fa-ná-ti-cos. Por eso apenas pusimos un pie en PF Chang’s me dijo que iba a pedir pato (uno de sus favoritos) y ¡PAH! no hay pato en la carta. Ahí es cuando te das cuenta que la variedad de proteínas que ocupa el restaurant es bastante reducida…un par de platos de pescado, mucha carne, mucho vegetariano y con suerte el cordero que pedimos ¿a nadie más le extraña que falte pato en un restaurant chino?
Yo pedí el cordero con tomates cherry y menta, que volviendo al punto 1 (los mañosos) webeó en la mesa porque a mi viejo no le gusta la menta, yo lo encontré super rico pero debo decir que mi viejo tenía un poco de razón cuando comentó que si bien era bueno no sabía a cordero. No se si a ustedes les pasa pero no hay nada más rico que la comida balanceada en sabores, por ejemplo, me gusta lo picante pero no me gusta cuando ese plato picante neutralizó todos los sabores de las otras cosas del plato, pues bien era un cordero rico sin sabor a cordero.
No hay amor para el arroz: punto mega en contra. Todos los platos vienen con una porción de arroz –menos los de fideos no sean cerditos– lo que me parece bien pero es un arroz realmente fome, haciendola muy corta me dieron un arroz más sabroso en la clínica cuando me sacaron la vesícula.
Viva la bebida ilimitada: Como la mayoría de las cadenas gringas acá puedes pedir bebida hasta enguatarte y como a mi siempre me da sed se agradece.
¿Y mi sopa de dumplings? No hay, no existe. Le di vueltas a la carta buscándola y finalmente pedí dumplings sólos…ni chicha ni limoná.
En fin, mi experiencia en PF Chang’s no fue la mejor, le daré otra oportunidad cuando este menos en pañales.




