Devorando Japón, un emoji a la vez

Con teléfono en mano, un viaje gastronómico imperdible: cazuela japonesa en Narita hasta el mejor sushi del mercado pesquero de Tokio, pasando por el dulce Kurijoyo de Kioto y más.

Hay mil razones para entusiasmarse con un viaje a Japón: la cultura, los templos, la tecnología, la gente -no así con las 27 horas de vuelo que toma llegar hasta Tokio en avión. Y aunque todo eso suena genial, para mí, una amante amateur de la comida japonesa, el 80% de las cosas en mi lista de “qué hacer” eran locales de comida.

Y así fue como después de detenerme en dos ciudades de Estados Unidos, y ya en el tercer avión de mi travesía, comencé a hacerme una idea de cómo serían las siguientes cuatro semanas de comida nipona. Cruzando el Pacífico, y a pesar de estar en una aerolínea gringa, los clásicos omelettes del desayuno se transforman en yakisobas, algas y algunos tipos de pescados. Aparecieron distintos tipos de té, mientras desaparecían las bebidas carbonatadas, y la clásica copa de vino antes de dormir un par de horas se transformó en un tokkori de sake.

Ramen para todos
Desde que recuerdo, siempre le he hecho el quite a las sopas. Rechazo el consomé clásico de los menús, y rara vez pido una crema a menos que sea invierno. Me transformo en Mafalda, cosa que no pasa cuando me ponen un plato de ramen en la mesa. Esta especie de cazuela japonesa es capaz de matar el cansancio que un vuelo de avión puede dejar en tu cuerpo. Por eso, después de aterrizar en Narita, una ciudad a unos 90 minutos en tren de Tokio, salí en busca de algo que pudiera acabar el jetlag, así como quien busca la paila marina después de un Año Nuevo.

Dando vueltas en busca de un local de ramen a la salida de la estación de Narita me topé con Ramen Bayashi, un local bastante amigable con los turistas, y los vegetarianos. Con la seguridad de haber encontrado el local recomendado entré… no lo era. Pero así, con un poco de suerte, terminé en el mejor local de ramen en Narita -según TripAdvisor. El viaje había comenzado con el pie derecho.

Como en mi teléfono
Mi primer acercamiento con la comida emoji fue caminando hacia el templo Fushimi Inari, las calles que dan hacia la entrada están repletas de micro restaurantes y un montón de otros puestos de comida callejera. Ahí, entre camotes fritos con azúcar y patas de centolla vi por primera vez dango: “Como los emojis”, pensé. Desde ese entonces me dediqué a buscar la versión “real” de cada uno de esos íconos en mi teléfono.

Como decidimos recorrer Japón en auto, el primer bentobox fue en un local de carretera camino a Osaka: una porción de arroz, camarones, camote y cebolla en tempura, dos piezas de nigiri, un bowl de sopa miso y un pequeño trozo de melón fueron suficientes para no comer durante el resto del día, al menos hasta que al pasear por las calles de Dotonbori, una de las áreas más turísticas de Osaka, me tenté con unos takoyakis, unas bolitas de masa especial rellenas con pulpo que son bastante populares como comida callejera.

En los izakayas, locales que solo puedo describir como la fuente de soda japonesa, donde la gente suele ir a picar, beber y fumar después de la oficina, probé varios más. Cambiando el clásico vaso o “choko” de sake por un Shochu highball, un alcohol destilado de arroz, papa o trigo mezclado con agua y hielo (en algunos casos con oolong) me dediqué a pedir todo lo que vi en las cartas, desde cosas improbablemente ricas como mantarraya a la parrilla hasta unos errores de traducción de Google que culminaron en cartílagos de pollo frito… para no repetir.

Siempre he pensado más en lo salado que en lo dulce, por lo que no extrañé los clásicos postrecitos occidentales en el viaje, sobre todo cuando la oferta de dulces, ni tan dulces en Japón, es tan atractiva. En Kioto probé el Kurijoyo, una especie de cocada en capas: pasta de castañas, anko, y almidón de papa. Este dulce lo busqué durante el resto del viaje sin éxito y tuve que reemplazarlo por las clásicas bolitas de mochi.

Para finalizar, encontrar sushi no es díficil, pero la mejor opción en Tokio es Sushidai en el mercado pesquero de Tsukiji. Por algo la gente hace fila desde las 3:00 para un local que abre desde las 5:00 hasta el mediodía. Aunque yo, por dormilona, tuve que dejarlo como pendiente para el próximo viaje.

¿Y esto qué es?

Ramen: aunque la traducción de lo que es este emoji es un bowl caliente, nadie me va a sacar de la cabeza que es un ramen, un plato que aunque su origen sea en china, es muy consumido en Japón. ¿Qué es? Un bowl de caldo de carne (a veces pescado), con fideos de trigo, trozos de cerdo, algas o verduras (yo incluso probé uno de setas salvajes), saborizado con soya o miso.

Sushi: olvídate del queso crema y la palta, el sushi tipo california se queda en casa. El sushi japonés es, la mayoría de las veces, un nigiri. Una bolita de arroz con una pizca de wasabi y algún tipo de proteína encima. Las opciones son tan amplias como la creatividad del chef: distintos cortes de atún, carne de kobe (cierto tipo de wagyu), salmón, anguila, erizos, otros mariscos y hasta ballena.

Bentobox: esta cajita es una maravilla. Un almuerzo casero que muchas veces comí en restaurantes de carretera. Normalmente consiste en una porción de arroz, con una serie de acompañamientos como: vegetales tempura, carne, mariscos cocidos o algún tipo de pickle. Por un promedio de US$ 15 tienes la comida fuerte del día asegurada.

Sake: mientras mis compañeros de viaje maridaban sus almuerzos con cervezas locales como Sapporo o Asahi, yo sumé a mi vaso de té helado un tokkori (jarrito) de sake, una bebida alcohólica con base de arroz fermentado que puede tomarse fría o caliente.

Dango: esta es una comida a la que me costó seguirle la pista, ya que se sirve de muchas maneras dependiendo de la zona y la temporada. Aunque la base es la misma, harina de arroz, vi dangos de todas las formas posibles: en minimarkets como un dulce con los tres colores ,tal como en el emoji conocido como “Hanami dango”, pero también lo vi en puestos de comida callejera donde ponían las brochetas a la parrilla y luego las dejaban reposar en salsa Teppanyaki, ahí se llaman “Yaki Dango”. También los llevan con anko, una pasta dulce de porotos rojos o cubiertos con matcha.

Kare-raisu: tan simple como su traducción, curry con arroz. La versión japonesa del curry indio, que fue introducida al país por los ingleses en la era Meiji (1868-1912). Suele ir acompañado con pickles.

Naruto: algunos ramen u oden lo llevan. También conocido como Narutomaki, es una pasta de pescado que se moldea y se cocina al vapor para luego ser cortada en rodajas.

Onigiri: oficialmente la comida más salvadora de todo Japón. Por algo así como US$ 1.5 puedes comprar casi en cualquier minimarket o tienda del país esta bolita de arroz rellena, que es la comida perfecta cuando el tiempo o el dinero no sobran. ¿Sobre el relleno? Hay para todos los gustos. Para los menos aventureros, los más comunes son los de salmón cocido o atún mayo junto a otros pescados y algas. Ya para los que se atreven a sabores distintos, Umeboshi, que es una fruta entre una ciruela y un damasco que se conserva en sal.

* Este texto originalmente fue publicado en HoyxHoy el 15 de diciembre.

* Todas las fotos fueron tomadas con el Huawei P9